253. Hora de la venganza
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No Me Iré Sin Ella
Dimitri respiraba con dificultad, sus ojos brillando con una furia que parecía consumirlo desde dentro. El vaso que había lanzado al fuego crepitaba entre las llamas, mientras los restos de su escritorio yacían desperdigados por toda la habitación. Papeles rotos, una lámpara caída, y un par de plumas destrozadas completaban el caos.
—¡Todo este maldito plan arruinado! —gruñó Dimitri, golpeando con el puño la madera astillada del escritorio.
Fernando, sentado en una sil