239. Pocas posibilidades
239
La ambulancia se detuvo frente a la imponente mansión de los Rutland. Sus líneas limpias y modernas eran el reflejo perfecto de una familia que sabía combinar elegancia con funcionalidad. Aunque esta casa no era mi verdadero hogar, que estaba en Londres, la decisión de venir aquí parecía, al menos por ahora, la correcta.
Cuando bajé de la ambulancia, aún sintiéndome algo débil, dos figuras esperaban en la entrada. Un hombre que no tardé en identificar como mi hermano menor, y un niño peque