240. Unas arpías
240
Arabella y las demás habían sido “atentas”, pero no era difícil notar la falta de opciones que me daban. Estaban controlando cada aspecto de mi estadía aquí.
“Son unas arpías. Cada una con sus sonrisas falsas y sus intenciones ocultas.”
Pasé una mano por mi rostro, tratando de calmar el creciente enojo que sentía. Pero había algo más urgente que mi propia situación: Isabel.
“¿Qué será de nuestro hijo si Isabel es trasladada a la cárcel de mujeres?”
La imagen de un bebé dentro de su vientre