226. Llamadas y ayuda
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Brigitte Hawks, una mujer que siempre había proyectado orgullo y elegancia, ahora yacía en el suelo, débil y deshecha, con la vida escapándose lentamente de su cuerpo. Su ropa estaba hecha jirones y empapada en sangre, su cabello desordenado y pegado al rostro.
La habitación era un escenario macabro: paredes oscuras, una tenue luz amarilla que proyectaba sombras inquietantes, y en el centro de todo, Dimitri Belikov, limpiando meticulosamente la sangre de sus manos con un pañuelo blanco, co