204. Esa promesa
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—No sé quién eres, pero… —Callum cerró los ojos por un instante, procesando la tranquilidad que ella le brindaba—. Por algún motivo, siento que puedo confiar en ti.
Isabel sintió un nudo en la garganta al escucharlo. Quiso decirle tantas cosas, confesarle lo importante que era para ella, pero no era el momento.
—Está bien. Eso es suficiente por ahora —respondió con una leve sonrisa, sin apartar su mano de su hombro.
Callum asintió ligeramente, y un suspiro profundo escapó de sus labios