178. En equilibrio
178.
Isabel la miró de reojo. Sabía que Julieta era una mujer fuerte y decidida, pero siempre parecía tener esa faceta cálida cuando se trataba de su hija y de Maximiliano, aunque ella quiera cubrirlo con dureza. Los ojos no mentían.
—Tienes un equilibrio admirable con la niña y el trabajo, Julieta —comentó Isabel con una leve sonrisa.
—¿Equilibrio? Más bien, voy improvisando sobre la marcha y tratando de no caerme —respondió Julieta con una carcajada breve, pero sincera—. Ser mamá y diri