172. Un pastel de melocotón
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Los ojos de Isabel se abrieron de par en par.
—¿Qué? ¿Tu asistente? ¿De verdad? —la miró incrédula— pero… pero… estoy embarazada.
Julieta asintió con seriedad, aunque una sonrisa comenzó a asomarse en sus labios sin poder contener la.
—Sí. Aún no se te nota el embarazo, así que creo que podríamos trabajar juntas sin levantar sospechas, al menos por ahora, su que tampoco es que importe si saben de tu embarazo —le comenta su plan—. Pero sobre todo… siento que podríamos complementarnos