151. Ambas asustadas
151
Isabel alcanzó la habitación correcta después de dos intentos fallidos. Al abrir la puerta, encontró a Julieta recostada en una silla mecedora muy lujosa y cómoda, mirándola con los ojos desorbitados de incredulidad. La sorpresa hizo que Julieta se levantara de golpe, con una mezcla de asombro y alivio en su expresión. Luego de su abrazo Julieta se separa un poco de ella aún sin poder creer lo que veía.
—¿Qué haces aquí? —exclamó Julieta, desconcertada.
—Vine por ti —respondió Isabel sin