146. Solo un susto
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En la noche
Isabel subió al primer autobús que encontró, apenas alcanzando a comprar su boleto antes de que las puertas se cerraran. El destino no le importaba; en realidad, ni siquiera se había dado cuenta de que el cartel decía “Montana”. Sólo quería irse, huir de Nueva York antes de que la ciudad, junto con todos los recuerdos que dejaba atrás, la asfixiara completamente.
Pagó el boleto en efectivo, usando el dinero que la madre de Callum le había dado, y en ese instante sintió que cor