125. Expectativas
125
En ese instante, Fabricio se inclinó hacia él y lo tomó de la mano. Su toque fue firme, transmitiendo una sensación de estabilidad y calma.
—No vas a rendirte, no te dejaré. Este es tu sueño, tu vida. Si algo se ha caído, lo reconstruiremos, ¿entiendes? —le dijo, con una determinación inquebrantable en sus ojos.
—Yo… —Tomás se veía roto y vulnerable, Fabricio jamás lo había visto así de esa manera tan cruda. La máscara alegre de Tom se había caído y ahora quedaba este hombre herido