No fue una simple llamada telefónica, sino una cita con Osiel. Isabel le aconsejó a Cira que no fuera: —Si insistes en demandarlos, sería mejor no tener contacto alguno con la otra parte antes del juicio.
Cira sonrió ligeramente: —Ellos cuentan con que rechace, por eso invitaron al señor Sánchez como intermediario.
Ella no temía sus trucos, después de todo, había sido secretaria principal durante varios años. Estaba muy familiarizada con esas trampas verbales.
Finalmente, Cira aceptó la reunión.