Por otro lado...
El dolor de espalda que había mencionado Ricardo fue sólo una excusa, y la verdad era que se había enterado de cierta noticia. Al regresar a su habitación, preguntó inmediatamente a su secretario: —¿Gerardo realmente subió al barco?
—Joel dijo que vio a alguien con una figura similar, pero no estaba seguro.
Ricardo se enfadó tanto que hasta soltó una risita. —Hasta en las fiestas familiares se esconde. ¿Es que acaso aquí hay algo que le impide mostrarse? ¡Sin duda su madre lo co