Cira era alta y esbelta, con curvas en los lugares adecuados, visibles incluso a través de su sencillo pijama sin forma.
Morgan recordaba con facilidad cómo disfrutaba tenerla en sus manos, diciéndole al oído durante sus íntimos momentos que ella parecía hecha para él, que todo en ella era perfecto, que si fuera más grande, no podría sostenerla con una sola mano.
Luego la veía enrojecer y encogerse, llamándolo sin fuerza alguna maldición... ella realmente no sabía insultar.
Su nuez de Adán se mo