—Sería conveniente que te unas a la empresa de Gerardo, después de todo, somos compañeros de la escuela.
Cira no expresó ninguna opinión.
Su teléfono sonó, así que retractó las piernas: —Voy a contestar una llamada, señorita Zavala, disfruta del spa, yo me voy primero.
Estela levantó la cabeza: —No tengo mi teléfono ahora, nos vemos esta noche en la mesa de cena, agrégame en WhatsApp.
—Está bien.
Cira se puso los zapatos y se fue. Una vez fuera de la piscina de aguas termales, apagó el timbre de