Morgan agarró directamente la mano de Cira. Instintivamente, ella trató de retirarla, pero él usó unas pinzas para sujetar una bola de algodón, la empapó en yodo y la presionó en la palma de su mano.
Cira no pudo evitar inhalar profundamente.
Morgan la miró burlonamente y continuó usando el algodón para limpiar la herida en la palma de su mano, donde se había raspado al caer de un árbol.
Eran unas raspaduras no muy profundas, pero debido a que no las había vendado, la piel mostraba un tono blanc