— Señorita Ariel, ¿Estás bien? — Preguntó Bastian frunciendo el ceño y ella alzó su rostro para mirar al hombre que la sostenía, sorprendiéndose al reconocerlo.
— Si, lo lamento, estaba distraída. — Respondió Ariel rápidamente recomponiéndose y dando un paso atrás.
— ¿Estás segura? No te veo bien, si no te sientes bien, podemos ir a tomar un café o algo… — Propuso Bastian sin apartar los ojos de ella, era agradable volver a encontrarse con ella tan pronto.
— Estoy bien, gracias por la invita