POV de Cercei
Como si fuera un déjà vu, después de aquella noche fatídica, volvimos a ser expulsadas de la gran mansión. Esta vez, para siempre.
Vienna no nos permitió llevarnos ni una sola pertenencia. Los guardias nos arrastraron sin compasión y nos arrojaron a la fría calle, cubiertas de heridas sangrantes.
Y por si no fuera suficiente, el cielo decidió romperse sobre nosotras. La lluvia caía sin piedad, empapándonos de pies a cabeza. Nos quedamos allí, de pie, empapadas, en medio de las bul