POV de María
Me desperté en mi habitación, soltando un leve gemido mientras masajeaba suavemente mi espalda para aliviar el dolor punzante que me atravesaba.
—¡Maldita sea, cómo duele! —murmuré en voz baja.
Todo mi cuerpo se sentía adolorido, como si un enorme camión me hubiera pasado por encima y dejado su huella. Para empeorar las cosas, mi cuello latía con una intensidad casi insoportable.
Intenté recordar lo que había sucedido. Sí, esa perra de Vienna, que había logrado dejarme inconscient