CAPÍTULO 9: EL ALFA EN EL UMBRAL
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. Bianca
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La tormenta seguía rugiendo afuera cuando desperté, pero el verdadero trueno estaba dentro de mi cabeza. Un dolor punzante marcaba el ritmo de un sonido persistente: pum, pum, pum. Alguien golpeaba a la puerta de la cabaña con la fuerza de un mazo.
Jacob soltó un gruñido que no tenía nada de humano. Se giró entre las sábanas, todavía envuelto en el calor de nuestro encuentro, y rugió hacia la nada:
—¡Ya voy!
Me incorporé despa