El aroma del café fuerte flotaba en el aire mientras Myla entraba descalza en la cocina. El sol matutino reflejaba luz dorada sobre las encimeras de piedra, y por un breve segundo, casi parecía una mañana normal... como cuatro adultos viviendo tranquilamente bajo el mismo techo.
Excepto que no era normal. Tener a tres hombres ardientes con quienes quería hacer cosas sucias bajo un mismo techo no era nada ideal para su salud mental y emocional. Y tampoco el sexo caliente que parecían tener siemp