capitulo..
No fue la rabia.
Ni el miedo.
Fue el cansancio.
El agotamiento de luchar contra un cuerpo que ya no reconoce límites, contra una mente que intenta controlar algo que no tiene forma.
La ciudad respira debajo de mí.
Estoy en la azotea de un edificio alto, viendo las luces como si fueran estrellas falsas. Cada sonido llega amplificado. Cada latido humano me golpea como un tambor.
Demasiado ruido.
Demasiada vida.
Demasiada tentación.
Aprieto los puños.
— Tranquilo… — me susurro —. Tranq