Capitulo 8
REGLAS QUE SANGRAN
Trabajar con Kael no era un acuerdo, era una sentencia la ciudad se volvió un tablero y yo una pieza que aprendía a moverse tarde, entraba y salía de edificios sin nombre firmaba documentos que no entendía del todo, escuchaba conversaciones que parecían humanas; pero poco a poco comprendí que no era así y Kael estaba en todas partes, si el no estaba su perro sombra si
— No preguntes nada innecesario — me dijo una noche mientras el ascensor descendía a un ni