capitulo...
(Kael)
No hubo discurso.
No hubo despedida.
Las manadas sabían lo que significaba mirarnos antes de cruzar.
Algunos bajaron la cabeza.
Otros golpearon el suelo con las garras.
No era obediencia.
Era aceptación.
Si fallábamos… el mundo terminaría aprendiendo a respirar sin nosotros.
La grieta respondió cuando nos acercamos.
Ya no resistía nuestro paso.
Se abrió sola.
Como si el sistema hubiera decidido observar el experimento hasta el final.
Ariadna entrelazó sus dedos con los míos.