Ricardo comenzó a reírse ante la propuesta.
—Esa loba es solo una ramera que te calienta la cama por las noches, rey —intervino con desdén—. Se siente tan protegida por ti que se atrevió a agredir a mi hermana hace meses y a mí hace unos días… Está aquí para ser castigada.
Aiden miró de reojo al duque. Ricardo había devuelto el enfoque al motivo principal de la reunión justo cuando Maximiliano y él intentaban desviarlo.
—Eso es cierto, debe ser castigada por su falta…
—Cien latigazos —propuso o