Sienna abrió los ojos de nuevo. Esta vez se encontraban en una cueva húmeda y oscura. Su mirada se fijó de inmediato en Maximiliano, quien yacía inconsciente en el suelo, cubierto de vendas manchadas de sangre.
—Despertaste… —susurró Andrómeda a su lado.
—¿Qué pasó? —murmuró Maximiliano, intentando reincorporarse con evidente esfuerzo.
—Asteria… ella posee el poder maldito. Te controló para que me mataras —respondió Andrómeda con suavidad, mientras lo ayudaba a beber un poco de agua.
Maximilian