POV: Aurora
El sonido de tres mil espadas siendo afiladas al mismo tiempo no es ruido. Es una vibración que te reacomoda los empastes.
Ras. Ras. Ras.
Estaba de pie en la colina que dominaba el Valle del Santuario, observando cómo el sol se ponía, tiñendo el cielo de un violeta amoratado que parecía una premonición. Abajo, el campamento ya no era un refugio de supervivientes desesperados.
Se había convertido en una máquina de guerra.
Las tiendas estaban desmontadas. Las hogueras, apagadas y cubi