Poco después de que Matteo, Alessandro y Zayne entraran en la habitación situada al otro lado de la villa, Alessia decidió aprovechar su tiempo libre.
La villa privada daba directamente al vasto océano azul que se extendía hasta donde alcanzaba la vista. En la parte trasera había una piscina natural conectada con el agua del mar mediante un canal especial, por lo que su superficie permanecía siempre cristalina.
Las grandes olas nunca llegaban hasta ese lugar, convirtiéndolo en el sitio perfecto