Las risas de Catalina y Veronica resonaron por toda la habitación, mezclándose con los sollozos cada vez más débiles de Alessia.
Catalina se recostó en el sofá y cruzó las piernas mientras observaba a Alessia con una sonrisa burlona. Veronica incluso tuvo que cubrirse la boca para contener la risa al escuchar el nombre de Matteo en aquel grito desesperado.
“¿Matteo?”, repitió Catalina con tono de burla. Volvió la mirada hacia Veronica y arqueó una ceja. “¿De verdad esperas que venga a salvarte?