Isabella se estremeció. Apenas pronunció sus últimas palabras, se dio cuenta de lo que acababa de hacer y su ira se transformó de repente en pánico.
Miró a Alessia y luego, alternativamente, a Beatrice, Marco y Lorenzo, quienes seguían de pie sin decir una palabra.
Sus miradas hicieron que se le cerrara la garganta. Ya no había nada de la calidez que normalmente recibía de su familia, solo confusión e incredulidad.
Isabella se mordió el labio y bajó la cabeza, intentando ocultar el pánico que c