Isabella miró el joyero que Alessia sostenía entre las manos y negó rápidamente con la cabeza. Su rostro palideció, pero intentó mantener la calma levantando ligeramente el mentón.
“Unas joyas como esas no son algo que solo tú puedas tener”, respondió Isabella con rapidez. Señaló el contenido del joyero con una mano ligeramente temblorosa. “Yo también puedo comprar unas iguales. No puedes acusarme directamente solo porque las encontraste en mi habitación.”
Alessia la miró sin parpadear. Luego s