019. Nadie volverá a lastimarte
Aiden
A pesar de todo el enojo que recorre mi cuerpo, de las ganas que tengo de descargar esta rabia contra el rostro de alguien, mi agarre sobre el brazo de Clarisse es controlado, pero firme. Mi carne la reconoce incluso entre la niebla oscura de mi ira y sabe que debo cuidarla.
Es el deber de todo macho que ha tomado a una hembra.
No lo pienso demasiado cuando la llevo de regreso a mi habitación. Con mucho cuidado, la siento en la cama. Tiene el rostro hinchado por el llanto y no parece