007. Eres un verdadero imbécil
-Aiden-
Cuando dejo a Clarisse sobre mi cama, no puedo evitar detenerme un largo rato en el corte cerca de su ojo. Desde que se lo vi afuera, no he podido calmar mi inquietud. Y desde que ella dijo que no fue aquel guardia quien se lo hizo, no he podido dejar de darle vueltas al asunto.
Por esa razón mi instinto y, por supuesto, Ryde, me obligan a subirle la manga del abrigo que tiene sobre el vestido, que sospecho lleva desde ayer, solo para descubrir, bajo la mirada cautelosa de Keth, lo