Rosalin estaba recostada en la cama mirando el techo, tenía miles de pensamientos, pero el que más la dejaba intranquila era no saber a dónde había ido su nana, durante el tiempo que vivieron juntas, nunca se le ocurrió preguntarle de donde era, ella siempre pensó que venía también de Quebec, y si había vuelto allá, como iría ella sino sabía de qué la estaban protegiendo.
Ahora él único que tenía respuestas era su padre, pero temía que no le dijera nada, que guardara silencio antes sus palabras