Edwan respondió el beso con la misma pasión, como podía negarse el disfrutar de su compañera, pero el sollozo de Rosalin lo volvió a la realidad, ella estaba haciéndolo por despecho, no porque de verdad quisiera entregarse a él. En su corazón se clavó un profundo dolor por esa verdad.
—No puedo hacerlo, Rosalin —dijo Edwan apartándola —esto lo haces por el dolor que sientes al descubrir la traición de ese hombre —tomo su rostro entre sus manos —no quiero que mañana te arrepientas y creas que