CAPÍTULO CUARENTA Y SEIS

**Natasha**

Dejé de caminar y me giré lentamente, mirando mi cama mientras recordaba al prisionero que conocí ayer.

Bastien.

Miré mi cama, dudando si debía hacer lo que tenía en mente o no. Podría meterme en problemas si alguien descubría que había estado yendo en secreto a la mazmorra a hablar con un prisionero.

No había nada más que pudiera hacer en ese momento, y ese hombre me provocaba una extraña curiosidad.

Me acerqué a mi cama y me agaché, agarrándola y apartándola de la trampilla.

Suspiré y abrí la trampilla. Me puse de pie, suspiré de nuevo y volví al taburete donde había dejado la bandeja de comida.

Cogí la bandeja y bajé las escaleras. Bajé lentamente por la oscura escalera para no tropezar y tirar la bandeja.

Al llegar al final de las escaleras, puse la mano sobre el mismo ladrillo de antes y lo empujé ligeramente. Las paredes se abrieron de nuevo y entré en la mazmorra.

Miré a izquierda y derecha al pasar por todas las celdas y me detuve al llegar a donde estaba Bastien.

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