Orión
No fue hasta que nos acercábamos a las afueras del pueblo, lejos, donde nadie podía vernos ni oírnos… que Pierce decidió romper el silencio.
"¿Quieres hablar de ello?", preguntó, lanzándome una mirada dolida. No respondí, con la mirada fija al frente. "¿Sabes lo que casi le hiciste a Elara?", insistió como si no supiera a qué se refería.
"No, estoy bien", espeté.
"Sin ánimo de ofender, pero no te veías bien ahí atrás. Parecía que estabas a segundos de abrirle el cráneo".
Sus palabras, dic