Elara
No pienso abandonar mi habitación esa mañana.
La decisión de salir llega silenciosamente, casi contra mi voluntad, como si mis pies recordaran una vida más allá de puertas cerradas y pasillos vigilados, incluso cuando mi mente quiere esconderse. Después de todo lo que pensé la noche anterior, después de que la palabra «irse» se asentara con tanta fuerza en mi pecho, me digo a mí misma que solo necesito aire.
Solo un paseo. Solo un momento donde las paredes no me encierren. No espero que