Elara
La adrenalina me invadió y estaba lista para empezar a forcejear para quitarme de encima a quienquiera que fuese, pero no tuve que molestarme porque saltó y se paró frente a mí.
Al moverse, percibí un rastro de su olor y me relajé al instante, sabiendo quién era.
Orión.
"¡Debo advertirte, esto no acabará bien para ti!", le gritó al pícaro que blandía el hacha y que estaba a varios metros de distancia. "¡Eso nunca acaba bien!".
A pesar de las advertencias, cayó en oídos sordos mientras el