Elara
Los siguientes días pasaron bastante rápido, todo seguía prácticamente igual, pero había una pequeña diferencia: Orión se había distanciado de mí, tanto física como mentalmente.
Al principio no me di cuenta porque me dio parte de lo que quería: involucrarme más en la comunidad.
Al día siguiente, me despertaron las criadas y los guardias, que me llevaron al mercado local, donde conocí a algunas mujeres y niños.
El primer encuentro fue un poco duro, ya que no confiaban en mí ni sabían quién era, pero con el tiempo las cosas se fueron suavizando.
Alguien me habló de los desafíos que enfrentaban en el mercado y de algunas cosas que necesitaban para distribuir los recursos, y tomé notas mentales.
De regreso a casa esa noche, noté que había mucha comida en la mansión, la mayoría de la cual se desperdiciaba o se la llevaban los sirvientes. No me parecía lógico que hubiera niños hambrientos ahí fuera sin nada que comer mientras nosotros teníamos muchísimo más de lo que podíamos, así que