Nicolás estaba en su oficina junto a Paul y lo miró de reojo. No dejaba de pensar en lo que Karen dijo el otro día, así que decidió preguntar por su cuenta.
—¿Qué te traes con Karen?
Paul abrió los ojos y se ahogó con su propia saliva cuando estaba a punto de responder. No creyó que Nicolás se daría cuenta rápido de lo que había hecho.
«¿Habrá visto las cámaras?» pensó.
—Nada. No sé de qué me hablas —respondió, en tono seco para no levantar sospechas.
Todavía no lo tenía claro. Había algo