Helena regresó con Karen y Paul, con el rostro tenso y los labios apretados, como si el aire aún llevara el eco de la charla que tuvo con su ex.
Karen la miró de inmediato, captando el cambio de energía. Paul fue más discreto y se limitó a levantar una ceja, esperando que ella hablara primero.
—¿Quién se cree que es? —soltó Helena, sin filtro, como si las palabras le ardieran en la garganta.
—¿Qué pasó? —preguntó Karen, sin saber la respuesta—. Deberías estar feliz porque el desfile fue un