—¿De qué demonios estás hablando? —preguntó Kendra.
Intentó restarle importancia con una risa falsa, pero la voz se le quebró. Los nervios en su tono eran imposibles de ocultar.
—Deja el teatrito de una vez, Kendra. Esto no es una audición de película —espetó Jasmine, cruzándose de brazos.
El ambiente en el aula cambió al instante.
Los estudiantes giraron la cabeza, concentrándose por completo en lo que estaba sucediendo. La habitación se sentía sumamente tensa y nadie se