~ Jason ~
Había pasado una semana entera desde la última vez que hablé con K, y cada día se sentía más largo que el anterior.
Durante los dos primeros días, me dije a mí mismo que tal vez su tía le había quitado el teléfono. Al tercer día, empecé a preocuparme. Al quinto día, apenas podía dormir. Ahora, tras siete días sin saber de ella, estaba aterrado.
Había marcado su número tantas veces que ya me sabía el mensaje de memoria. Cada vez que llamaba, era lo mismo. Su teléfono estaba apagado. Po