Me desperté despacio y, al girar la cabeza, miré el reloj de la mesa de noche.
9:05 a. m.
—Oh, Dios mío… dormí muchísimo —susurré para mí misma, quitándome la manta de encima.
Mi mente regresó de inmediato a lo ocurrido anoche… Ryder y yo nos habíamos acurrucado juntos hasta que el sueño nos venció a ambos. Mis labios se curvaron un poco ante el recuerdo mientras giraba la cabeza hacia el otro lado de la cama.
Ryder no estaba allí.
Fruncí el ceño ligeramente y me senté.
—Tal vez fue a hacer alg