Capítulo 127. La despedida amarga
Capítulo 127 – La despedida amarga.
Narrador omnisciente:
El rugido del motor se apagó en algún punto del sendero, y el silencio que le siguió fue aún más denso que antes. El bosque contenía la respiración, como si también supiera que aquel encuentro no sería fácil. Aylin apretó las manos de los niños con fuerza, sintiendo los corazones de ambos latir contra sus dedos.
—No os soltéis de mí —repitió, en un susurro apenas audible.
Entre las sombras, una figura emergió del otro lado del río.