Victor subió las escaleras, yendo hasta un lavabo que estaba cerca de la puerta que daba entrada al sótano. Se lavó las manos con el jabón que había allí, viendo el agua ponerse roja por la sangre que corría hacia el desagüe. El Lobo Negro miró cuando los agentes pasaron llevándose al hombre, que estaba casi inconsciente.
O casi muerto, por si acaso.
Ya era de madrugada, se dio cuenta al mirar el celular, después de seguir por el pasillo. Diego apareció, viendo el movimiento de los agentes, esp