Desde el momento en que Víctor había entrado en el lugar y puesto los ojos en su compañera, él sabía que no permitiría que aquellas criaturas salieran de allí vivas.
No perdonaría a nadie y haría hincapié en dejar a los Lobos que habían golpeado a Christen por último para destrozarlos uno por uno con sus propias manos.
O mejor dicho, garras.
No perdonaría a nadie.
Lo bueno es que pronto Christen estaría bien, pues Olivia curaría sus heridas. Ahora debía concentrarse en eliminar al líder, y el r