Diego palideció.
— ¿Como?
— Así es, Diego — murmuró Olivia — Omegas que aún no cumplen siete años. Niños. Son sacrificados frente a la tumba del ser en cuestión, que en este caso es Morlock. La criatura es liberada de su tumba y la sangre de los cuerpos de estos niños se utiliza para despertarlos. Pero eso no es suficiente para que vuelvan a la vida. Sólo el órgano principal de un Omega puede revivir a esta criatura. Sus corazones, bañados en la sangre de su asesino, son entregados a un Morlock.