Capítulo Ciento Doce — Adiós

Pero antes de que pudiera abrir fuego contra Diego, Noah escuchó a sus espaldas un arma amartillada. Lentamente se giró y se encontró con Adam, quien a diferencia de antes, su expresión reflejaba odio y su mano era firme.

Muy firme, apuntando directamente a la cabeza del hombre.

— Hijo...

— No vuelvas a hablarme así nunca más. — el niño disparó dos veces, golpeando cada una de las rodillas de Noah — ¡No fuiste ni serás nunca mi padre!

Diego notó, impresionado, la habilidad del menor en el manej
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