Ningún lobo del vasto reino habría podido sospechar lo que se maquinaba bajo las tierras de Dunwic. Desde aquella fatídica noche en la que Lucian estuvo a punto de acabar con la vida de Circe, la bruja rubia se había ocultado en su guarida, esperando y luchando por recuperarse de las heridas que amenazaban con ser mortales.
En tiempos pasados, un zarpazo como el que el rey le había infligido habría sido un mero contratiempo para Circe, cuyos poderes mágicos la habrían sanado con relativa facili